|
Una Apelación a la Razón Por Dave Hunt Diciembre 2002
“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta [razonemos juntos]: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos…Si quisiereis y oyereis, comereis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos…” Isaias 1:18-20
Así buscó Dios razonar con Israel, para cambiarla de su rebelión y recibir la salvación que Él cordialmente le ofreció. Él envió sus profetas una y otra vez, para abogar por el arrepentimiento de Su pueblo, pero ellos no lo quisieron hacer. Entonces, Dios los dispersó por todo el mundo para ser odiados, perseguidos y ejecutados por millones en una orgía de anti-semitismo que todavía continúa, y ahora esta dirigida especialmente a la parcialmente restaurada nación de Israel. Dios ofrece todavía salvación al mundo, avisando en Su Palabra que Su santidad lo obliga a derramar Su juicio sobre aquellos quienes despliegan rebelión en Su rostro. Con todo amor Él clama, pero no obliga a nadie. El quiere que los cristianos verdaderos, sean Sus siervos, para razonar con los incrédulos como Pablo lo hizo con el gobernador Félix: “acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero” (Hechos 24:25). Félix “se espantó” y lo sacó a Pablo porque no le era “conveniente” sujetarse a Cristo. Pablo les pidió a los creyentes de Filipos que orasen para que sean “librados de hombres perversos [irrazonables] y malos; porque no es de todos la fe” (2 Tesalonicenses 3: 2). Aquellos quienes dan sus espaldas a la fe sin la cual es “imposible agradar a Dios” (Hebreos 11: 6) son [irrazonables] perversos y malos. El rechazo de la revelación dada por Dios a toda la humanidad –en la creación, en la conciencia y en Su Palabra—dirige a la maldad y esta es la causa de todo pecado y sufrimiento. Dostoevsky en Brothers Karamazov escribe, “Sin Dios todo es permisible y el crimen es inevitable.” La humanidad tiene toda la razón en responder al amor de Dios. Toda la razón! La mayoría de la gente, no interesa cuan educada, inteligente o confiada de sus habilidades sean, son irrazonables—y lo comprueban viviendo para sí mismas, día tras día, olvidandose de Dios. Tal es la manera de este mundo; y esto frecuentemente, caracteriza incluso a aquellos que dicen pertenecer a Cristo. De acuerdo a las últimas encuestas, la vasta mayoría de los norteamericanos dicen tener cierta “fe religiosa”—y un muy alto porcentage asiste a las iglesias de Estados Unidos, más que en los otros países. No obstante, su “fe” es por lo general apenas un poco mas que una preferencia personal—dificilmente es una razón por la esperanza que uno tiene para la eternidad! La mayoría de la gente religiosa son tan irrazonables en su “fe” como aquellos quienes rechazan a Dios son irrazonables en su incredulidad. Aunque cada uno, incluso un atéo, ejercita una forma de “fe” cotidiana. Del médico recibimos la prescripción, la cual no podemos leer, el farmaceútico mezcla los compuestos cuyos nombres no podemos pronunciar, entonces nosotros los ingerimos por “fe.” Todos nosotros debemos confiar en otros (pilotos, por ejemplo), poniendo nuestras vidas en las manos de personas que saben lo que nosotros no sabemos y quienes pueden hacer lo que nosotros no podemos—y quienes algunas veces cometen errores fatales. Cuando nos acercamos a la verdad espiritual y a la pregunta de donde pasará uno la eternidad, no hay margen para errores. Fe en un falso dios o religión no puede ser rectificado después de la muerte. La opinión de algún pastor, sacerdote, rabino, o iglesia es irrelevante. Dios solamente tiene la última palabra. Esto es razonable sin ninguna duda. Lo que es irrazonable es creer que el hombre no es mas que su cuerpo material y que la muerte termina con su existéncia. La idea conceptual la cual nosotros expresamos en palabras no son físicas, como tampoco somos nosotros. El papel y la tinta que participan en este artículo no tienen nada que ver con las ideas aquí expresadas. Esto podría también haber sido comunicado por audio, video-cassette, radio, Morse, o código binario. Únicamente una inteligencia que no es física— inmaterial—puede formar ideas conceptuales y expresarlas en palabras. La actividad de las neuronas, en las celulas del cerebro, no producen nuestros pensamientos, sino estaríamos a la misericordia de nuestro cerebro: “¡¿Qué será lo que mi cerebro irá a pensar?!” Wilder Penfield, uno de los mas grandes neurocirujanos, declaró, “El cerebro es una computadora programada por algo independiente de sí mismo, la mente.” Esta entidad inmaterial la cual llamamos “mente” pertenece al alma y al espíritu que temporalmente mora en el cuerpo del cual el cerebro es simplemente una parte. La persona no-física que hace las decisiones autónomas, es tan independiente del cuerpo como lo es de los pensamientos por los cuales él origina y expresa en palabras. A esta mente pensante también se refiere la Bíblia cientos de veces, desde Genesis 6: 5 al Apocalipsis 18: 7, como el “corazón”: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Prov. 4:23); “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” (Lucas 24: 25); “…Si crees de todo corazón…” (Hechos 8: 37); “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Rom. 10: 9). El cuerpo regresa al polvo, pero el que hacedor de decisiones que vive dentro de él por un tiempo, es un ser sin fin y experimentará un eterno paraiso o una eterna agonía, dependiendo sobre que elección hizo en esta corta vida. Por consiguiente, uno debe estar absolutamente seguro antes de morir donde va a pasar la eternidad. Después de la muerte es muy tarde para arrepentirse. Aunque la mayoría de la gente, o no piensa acerca de la eternidad, o se demora hasta que es muy tarde, o sigue a la iglesia, o a un lider espiritual, sin hacer la adecuada averiguación por su propia cuenta. Tomarse el riesgo por la eternidad, confiando en una vaga esperanza, estar en algo menos que absolutamente cierto es la cosa mas irrazonable que uno puede hacer. Y todavía esta es la situación de la mayoría de la gente. Pregunte a cualquiera persona, el o ella, que piensa va a suceder después de la muerte, y la vasta mayoría admitirá que no está segura. Arrivar a la puerta de la muerte sin tener la certeza de donde esto lleva es la máxima insensatez. Tal persona actúa irrazonablemente. Darwin se sorprendería al ver su teoría destrozada por el ADN en un recientemente descubrimiento. Cada uno de nosotros comienza como una sola célula tan pequeña como el punto al final de esta oración. Las instruciones para la construción del cuerpo estan codificadas en el ADN en un ingenioso lenguage en el que solo ciertas moleculas con proteinas pueden leer. Estas son las que tiene las instrucciones para la microscópica celula (y a todas aquellas que produzca) para manufacturar trillones de células vivientes de materiales inertes y acomodarlos en una precisa relación el uno con el otro, hasta finalmente funcionar como un cuerpo humano. Obviamente, el ADN no se origina a sí mismo (ni siquiera se puede leer) la información que acarrea. Aquellas palabras apuntan irrefutablemente a una Inteligencia la cual únicamente podría diseñar el cuerpo. Este “manual de instruciones” no podría haber crecido debido a una serie de casualidades evolucionarias desarrolladas en el curso de billones de años. Tal teoría es totalmente irrazonable. Aunque es impuesta a los niños en las escuelas alrededor del mundo por fanáticos quienes estan tan inseguros, que no permiten que ningún otro enfoque alternativo sea expresado. Estos se asocian para empujar a Dios fuera de Su Universo diciendo creer en Él pero olvidándolo constantemente. Esto es muy irrazonable! Lloren con Job: “…y mis conocidos se olvidaron de mí. Los moradores de mi casa …me tuvieron por extraño…Forastero fui yo a sus ojos... Y los que yo amaba se volvieron contra mí” (Job 19: 14-19). Mucho pasa en la fidelidad humana. Pero Dios no se olvidó de Job. Escuchemos el trágico lamento de Dios: “Crié hijos y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; [pero]… mi pueblo no tiene conocimiento… Dejaron a Jehová, …(Isa. 1: 2-4); “…Mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días” (Jer. 2: 32). Sin embargo, Dios continúa intercediendo con amor y misericordia—Pero Su paciencia tiene límites. Este mundo sigue sus planes políticos y los individuos sus ambiciones por esta corta vida, reconociendo escasamente que Dios existe mas allá del entendimiento. Que el Dios que creó este universo y cordialmente nos dá “vida y aliento y todas las cosas” que nosotros poseemos (Hechos 17: 25), tenga tan pequeño lugar en nuestros pensamientos, es una ingratitud que clama hacia los cielos. En una palabra, es irrazonable—irrazonabilidad que ostenta a sí misma frente al rostro de Dios y su apelación a razonar con nosotros. La raza humana en su totalidad se ha entregado a la irrazonabilidad. El universo asalta nuestra conciencia diariamente por todos lados con un despliegue de la mas obvia e innegable evidencia de que ésta tiene que haber sido producida por un Maestro Diseñador y Creador. El negar la evidencia y mantenerse alardeando sobre la evolución a Dios en la cara, es extremadamente irrazonable! A pesar de no encontrar rastros con evidencias que sostengan su teoría, y a pesar de las pruebas con evidencia científica sumada en contra por cada nuevo descubrimiento, los evolucionistas insisten en negar a su Creador. Tercamente ellos escarban la tierra para hallar evidencias que justifiquen su rebelión—y como no la encuentran, la fabrican. Esto es tan deshonesto como irrazonable! El negar que Dios puso las instruciones en el ADN, e insistir que la selección natural hizo el ojo y el cerebro, cuando no pueden sobrevivir hasta que esten funcionando, es la máxima irrazonabilidad. Promover la mentira de que miles de insectos y microbios y especies de peces y animales, de alguna manera evolucionaron del uno al otro, y que este proceso ha dejado innumerable variedades estables sin formas intermediarias cuando debería haber trillones, si la evolución es verdadera, es irrazonabilidad de la peor especie. Y que tal de los miles de tipos de plantas desde la hiedra hasta los árboles, flores, melones, frezas, en que cada uno de ellas cumple un papel único—¿y no hablemos de las abejas y otras criaturas voladoras polinizándolas, etc., etc.? ¡El sugerir que estas evolucionan de una a otra sin dejar ninguna evidencia, es inexcusablemente irrazonable! Los homosexuales demuestran su perversión [“Gay Pride”: Orgullo Descarado/Fresco/Alegre ] en sus desfiles. Orgullo por esta desagradable perversión que acorta su término de vida en un 40 porciento o más, y que llegaría a la exterminación de la raza humana si todos la adoptaran ?! ¿Están ellos esperanzados en ser perpetuados por la clonación? Este es un ejemplo más de la irrazonabilidad que está plagando la humanidad. Las multitudes, quienes se llaman a sí mismas cristianas, desobedecen intencionalmente los principios básicos de la enseñanza de Cristo y Su ejemplo. Gran cantidad de pastores y teólogos que profesan enseñar la Biblia niegan su infalibilidad y suficiencia, o presumen que algunas porciones estan inspiradas pero nadie puede estar seguro qué dice Dios realmente. Una vez mas, esto es irrazonable. El exigir “tolerancia” en la moral es alta irrazonabilidad. Ni siquiera se puede practicar un juego sin sus reglas. Supongamos que a un jugador del seleccionado de futbol le tocasen el silvato por cometer una infracción y que empezara a decir que el referí es “intolerante” y que él fue “sincero,” y por lo tanto es inmune a las reglas. Esto es ridículo. Sin embargo las multitudes hacen exáctamente esto con Dios. Éstas continúan haciéndolo, como si no interesase que piensan, digan o hagan, Él suspenderá Su juisticia y les permitirá ir a Su cielo, siempre y cuando ellos se proclamen sinceros. Tal gente (y hay millones de ellos, incluyendo muchos que se llaman cristianos) son increíblemente irrazonables. Recientemente pasé la noche en el hospital en una operación para eliminar el “silvido” en mi corazón. Disfruté conversando con las enfermeras y médicos acerca de lo que realmente interesa. Me sorprendió que muchas enfermeras me dijeran, “yo puedo creer en cualquier cosa.” Mi respuesta fue, “¡Quítenme el suero y déjenme salir de aquí!” A lo cual reaccionaron con perplejidad: “¿Qué quiere usted decir?” “¡Qué yo no quiero quedarme en un hospital donde las enfermeras y los médicos puedan creer en cualquier cosa!” “Yo estoy hablando acerca de religión. Obviamente tenemos procedimientos médicos definidos…” “Ah, las reglas están para el tratamiento del cuerpo, ¿pero en cuánto a la eternidad del alma y el espíritu ustedes pueden creer cualquier cosa? ¿Dios no tiene reglas para admitirnos en Su cielo? ¡Esto es irrazonable!” Tal es la manera irracional de la mayoría de la gente hoy en día. Pueden ser muy cuidadosos y sensibles acerca de las cosas de esta vida, pero cuando se trata de la eternidad, la gente arroja literalmente la razón a los vientos. Nosotros debemos enfrentar su irrazonabilidad, y por medio de Dios intentar razonar con ellos acerca de la salvación y la eternidad. La noche anterior a Su crucifixión ante un escarnecedor tumulto, éste rechazado y despreciado Cristo, no teniendo hogar, durmió en el piso, en ropa casera que Él tenía. Pero hoy en día mas de un billón de personas están convencidas en un hombre que es aclamado por inmensas multitudes donde sea que vaya, el cual tiene cientos de ropas finas de seda bordadas en oro, y que vive en un palacio en el Vaticano con 1.100 cuartos, y tiene un palacio de verano del mismo tamaño y muchas otras residencias—que él represente a Uno que fue colgado desnudo en la cruz. Es lo mas irrazonable que pueda haber. Lamentablemente, la mayoría de la gente, aunque esperan que otros “sean razonables,” cuando se refiere al alma, espíritu, Dios y la eternidad, ellos no son razonables. La mayoría de la gente religiosa está contenta dejando al pastor o a la iglesia, o algún otro lider religioso, o gúru, decirles en que creer—ellos no tiene tiempo en confirmarlo por sí mismos. Esto, también, es irrazonable. Pedro dijo que debemos estar “siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo aquel que os [a nosotros] demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). Nuestra fe en Cristo debe ser tan evidente que por tal se nos preguntará esto frecuentemente. Y nuestra respuesta no debe ser un “testimonio”acerca de como fuimos salvos (aunque esto sea valioso), pero sí la razón por nuestra confiada fe.—“palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir…” (Tito 2: 8). El Dios de la Bíblia nos dá mas que suficientes razones para creer en Él, y en Su Palabra. Él invita la humanidad a razonar con Él. Él no obliga a nadie a aceptar la salvación que Él ha provisto en Cristo. Él quiere nuestros corazones. Quiera que nuestras vidas y palabras convenzan a muchos de la verdad y razonabilidad de “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3).
UNA APELACIÓN A LA RAZÓN
Título en inglés: “An Appeal to Reason” © Periódico Editado en diciembre 2002 por Dave Hunt Publicación: “The Berean Call” P.O. Box 7019, Bend, Oregon 97708-7019, Estados Unidos “[Los Bereanos]…escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” Hechos 17:11
Traducción: Albert Gomez © Permiso de traducción por el Departamento Editorial TBC, Abril 2003 Para más información o preguntas, dirigirse por correo: Albert Gomez, 309-37th Street, Union City, New Jersey 07087 - USA. Fax: 201-864-1104, Correo Electrónico: agomez1@mindspring.com
A menos que se indique de otra manera, las citas de las Escrituras en este periódico se han tomado de la Bíblia Reina Valera, revisión de 1960.
The Berean Call es una organización benéfica 501[c] [3] corporación exceptuada de impuestos, registrada en el Estado de Oregon, USA. La cual está supervisada por un consejo independiente el cual tiene total y final autoridad sobre todos los bienes en la corporación, personal y asuntos varios. |