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¡Yo Estaré Contigo!
Author: Dave Hunt Publicación: Febrero1993
Variedad de psicoterapeutas enmascarados bajo una terminología cristiana están desbastando la iglesia, haciendo que los cristianos dejen a Dios para volcarse a ellos mismos. Entre las más peligrosas están las terapias regresivas designadas a indagar el inconsciente sobre memorias enterradas; las cuales se entiende son las causantes de todo, comenzando por la depresión hasta los ataques de enojo y la inapropiada conducta sexual, la cual debe ser descubierta y “sanada.” Este ramal de teorias Freudianas y Junguianas tienen sus raíces en el ocultismo que ha impactado destructivamente a la sociedad por décadas y está logrando su auge dentro de la iglesia.
Una variante popular de terapia de regresión se llama “sanidad interior” y fue traída dentro de la iglesia por la ocultista Agnes Sanford (ver La Seducción de la Cristiandad). La cual fue desarrollada después de su muerte por aquellos que ella influenció; terapeutas no-profesionales tales como Ruth Carter Stapleton, Rosalind Rinker, John y Paula Sandford, William Vaswig, Rita Bennet y otros. Al principio prevalecieron entre las iglesias carismáticas y liberales, sanidad interior se fue esparciendo ampliamente en los círculos evangélicos. Esta es empleada en una forma más sofisticada por psicólogos tales como David Seamands, H. Norman Wright and James G. Friesen y un buen número de terapéutas no-profesionales tales como Fred y Florence Littauer. La extremada insistencia de los Littauer, de que rara vez hay una persona “que realmente puede decir que tuvo una niñez feliz,” pareciese condicionar a sus aconsejados a recuperar memorias infelices y traumáticas.
Aunque esto fuese seguro y posiblemente acertadado, ¿debería uno explorar en el pasado a fin de rastrear las memorias ocultas? La memoria es remarcadamente engañosa y servidora de sí misma. Uno facilmente puede hablar de “recordar” algo que quizas nunca pasó. Sanidad interior, como otras formas de psicoterapia, crea, por su misma naturaleza, memorias falsas. Sin ir más lejos, ¿por qué uno debe descubrir memorias de abusos pasados, a fin de tener una buena relación con Dios? ¿Dónde dice la Biblia eso? Y si partes del pasado deben ser “recordadas,” ¿por qué no todos los detalles? Esta tarea podría ser desanimante. Aunque una vez que esta teoría es aceptada, uno nunca puede estar seguro si todavía queda algún trauma escondido en el inconsciente—¡un trauma que esté restringiendo la clave del bienestar emocional y espiritual!
Al contrario de Pablo, que se olvidó de lo que quedó atrás y prosiguió hacia el premio (Fil. 3:13-14) prometido a todos los que aman la venida de Cristo (2 Tim. 4:7-8). El pasado es de menor trascendencia, si los cristianos realmente son una nueva creación, para quienes “las cosas viejas pasaron [y] he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17). La búsqueda del pasado a fin de encontrar una “explicación” a la conducta presente de una persona, está en conflicto totalmente con la enseñanza de las Escrituras. Aunque esto a veces por el momento, parezca ayudar, en realidad le roba a uno mismo de la solución bíblica a través de Cristo. Lo que interesa no es el pasado, sino la relación personal que tiene ahora uno con Cristo.
Sin embargo, mucha gente dice haber sido ayudada por la terapia regresiva, al encontrar la “razón” en un trauma pasado (sea real o una “memoria” implantada por sugestión en el proceso terapéutico) que pueda traer un cambio de actitud y conducta por un tiempo. De todos modos, tarde o temprano, la depresión, enojo, frustración o tentación regresa, dejándolo a uno nuevamente en la búsqueda del pasado para encontrar la “clave” del trauma, la memoria que todavía no ha sido descubierta. Y así continuamente.
Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte. Proverbios 14:12
Manteniéndose al día con la fundación Freudiana de toda “sananidad interior,” el libro de Fred y Florence Littauer, Librando tu Mente de Memorias que Átan (Freeing Your Mind from Memories that Bind), presenta la tésis que descubrir memorias ocultas es la clave para el bienestar emocional y espiritual. Ellos sugieren que cualquier “espacio de memoria” en la niñez indica que uno ha sido probablemente abusado (y no sería extraño, sexualmente). De acuerdo a esta definición todos hemos sido abusados. La mayoría de nosotros no se puede acordar de cada casa en la que vivió, cada escuela que asistió, cada maestro y compañero, o cada vacación familiar de cuando eramos niños. El enseñar, como lo hacen los Litauer, que estos “espacios de memoria” indican períodos de abuso que han sido cubiertos por la mente, es contrario al sentido común y no tiene validéz científica o sustento bíblico.
Los Littauer, como muchos otros en este campo, basan su enfoque en lo que es llamado cuatro temperamentos. Esta teoría de la personalidad, desde hace tiempo desacreditada, involucra la antigua creencia griega de que el reino físico estaba compuesto de cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. Y Empédocles lo relaciona con cuatro deidades paganas, mientras que Hipócrates las conecta a lo que era considerado en ese tiempo como los cuatro humores corporales: sangre (sanguíneo), flema (flemático), bilis amarillo (colérico) y bilis negro (melancólico). Esta características estaban conectadas a los signos del zodíaco.
Nunca hubo ningúna base científica para los cuatro temperamentos. Aunque muchos psicólogos cristianos y “sanadores” no-profesionales, se basan en los mismos y los hacen la base de la “clasificación de personalidades” y la clave para la conducta interior. De todos modos, como los Bobgans lo indican en su excelente último libro, “Cuatro Temperamentos, Astrología, y Test de la Personalidad [Four Temperaments, Astrology & Personality Testing]”:
La misma palabra temperamento viene de la palabra en latín temperamentum, la cual significa “mezcla apropiada.” La idea era que si los cuerpos líquidos eran atemperados/mezclados, esto es reducir su intensidad balanceando los humores unos con otros, entonces podría haber sanación…
Incluso la posición de varios planetas se pensó que podían alterar los fluídos para bien o para mal…
Los cuatro temperamentos han sido virtualmente descartados después de la Edad Media…hasta que unas almas solitarias los descubrieron entre las reliquias del pasado y los actualizaron al mercado en el lenguaje del siglo veinte…[Recientemente], los temperamentos han estado disfrutando de un reavivamiento…entre astrólogos y cristianos evangélicos…Los cuatro temperamentos son las facciones de astrología que han sido hechas apetitosas a los cristianos.
Tal como otros psicólogos cristianos y los no profesionales en sanidad interior, los Letauer, no derivan su teoría y práctica de una cuidadosa examinación [exégesis] de las Escrituras, pero sí usan la cita aislada de un versículo, aquí y allá, con la intención de dar una apariencia de sustentación bíblica. Por ejemplo, ellos citan partes de un versículo—“Yo Jehová, escudriño la mente, que pruebo el corazón…” (Jer. 17:10)—debajo de su segundo título del capítulo se lee, “Escudríñese a Usted Mismo.” En realidad, esta escritura es opuesta a la idea de escudriñarse a sí mismo. Ésta declara que sólo Dios puede escudriñar y entender nuestros corazones: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño…para dar a cada uno…según el fruto de sus obras” (Jer 17:9-10).
El contexto de estos dos versículos muestra la mentira de su aplicación en este caso, no solamente hecha por los Littauer, sino por todos los bien intencionados en “sanidad interior.” Dios maldice a quienes confían en cualquier otra cosa fuera de Él y bendice a quienes confian solamente en Él. Él promete que aquel que confíe en Él “…será como el árbol junto a las aguas, que …[nunca] dejará de dar fruto” (Jer. 17:8). ¡Una vida fructífera (amor, gozo, paz, etc.) es producida por el trabajo del Espíritu de Dios en la vida de aquellos que rinden sus corazones, naturalmente engañosos, a Él! Y en ninguna parte la Biblia dice que debemos tomar tests de personalidad y aprender el “temperamento” de cada uno, para ayudar Su trabajo en nosotros.
Los Littauer tienen extrema dificultad en encontrar escrituras [que cuadren con su enfoque], e incluso las remotamente apropiadas son forzadas en una mala aplicación bíblica. Otro ejemplo, en el capítulo titulado “Las Más Tempranas Memorias” [Earliest Memories] (p.141) está encabezado por el versículo, “Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí…(Sal. 42:4). En realidad, David no se refiere en absoluto a “las más tempranas memorias” sino al constante ridículo y crítica que él estaba recibiendo de aquellos que, “diciendo [tiempo presente]cada día: ¿Dónde está tu Dios?” (Sal.42:10). En el versículo “… Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado” (Jer. 30:2), es citado directamente encabezado bajo el capítulo “Listo, Apunte, Escriba.” Ese capítulo es acerca de tomar una “detenida mirada en el pasado” y “escribiendo los sentimientos de uno”—¡esto está bien lejos de las anotaciónes que Jeremías hizo bajo la inspiración del Espíritu Santo!
Los Littauer son sólo un ejemplo dentro del ejército de sanidad interior. Sean licenciados en psicología cristiana o personas no-profesionales, quienes aunque puedan ser sinceros, están guiando erradamente por millones a los cristianos. El mejor vendedor de los autores de psicología moderna, Gary Smalley y John Trent, son fuertemente promocionados por James Dobson. ¡Estos se aparecieron con su propia versión del los cuatro temperamentos, basados en tipos de animales: león, castor, nutria y perro de caza!
El “tipo de personalidad” o “temperamento” de uno, alegan haber sido descubierto a través de un test de perfil tal como el Myers-Briggs Tipo Indicador (MBTI), Taylor Johnson Análisis Temperamento (TJAT), Sistema Perfil Personal (SPP), Test Perfil Personalidad (TPP), Personalidad Perfil Biblico (PPB), etc. Aunque populares los tests no son dignos de confianza. La personalidad humana con su poder de elegir y un corazón que Dios dice es “engañoso sobre todas las cosas,” desafía las formulas predictas y además estas son muy complejas para organizarlas prolijamente. Incluso, la que fue una vez prometedora clasificación de personas, como personalidad Tipo A (susceptible a ataques del corazón), Tipo B (menos susceptible), y Cáncer Personalidades, etc. han sido descartadas por no encontrarse correlación científica entre enfermedades y “tipo de personalidades.”
Estos test inexáctos y destructivos son promocionados por gran numero de autores cristianos y conferencistas tales como el psicólogo H. Norman Wright y el analista financiero Larry Burkett. Las teorías de clasificación: cuatro-temperamentos y personalidad- trivializa el alma humana y el espíritu y provee excusas para una conducta no-cristiana.
Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.
Salmo 40:4
El foco está en uno mismo, en el análisis del sentir de uno mismo, personalidad, niñez, y en tratar de hallar por qué uno piensa y hace lo que uno hace.
Al contrario, el foco en la Biblia es sobre Dios, Cristo y Su Palabra, saliendo de nosotros hacia Él, saliendo del pasado para servir en el presente, y en la esperanza de Su retorno. En cambio de buscar la identidad y el temperamento de uno por referencia de sistemas especulativos relacionados con psicología, astrología y el ocultismo, los pensamientos y acciones de uno necesitan ser gobernadas por la inequívoca y suficiente Palabra de Dios. Dios Promete que si nosotros atendemos la doctrina de Su Palabra, Él estará “redargüyendo, corrigiendo e instruyendo en justicia” para así dirigir nuestras vidas (2 Tim. 3:16).
Como resultado de esto, hombres y mujeres de Dios, llegan a madurar, perfeccionarse, y prepararse para toda buena obra (v.17). Pedro nos asegura que Dios, “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad [santidad], nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (2 Pe. 1:3). Jesús declaró que todo aquel que continúa en obediencia en Su Palabra, es un verdadero discípulo quién “sabe la verdad” y a quién la verdad lo hace libre (Juan 8:31-32). Solamente aquellos que dudan tales promesas o no tienen voluntad de seguir el camino de la Cruz, se vuelcan a las teorías y terapias hechas por el hombre.
La Biblia no da ninguna pista de tipos de personalidad, ni tampoco categoriza individuos como fuertes o débiles en el sentido de identificar sus habilidades y predecir su éxito o falla en el servicio a Dios. Rechazando la armadura de Saúl, con una honda y cinco piedras, David fue en contra del fuertemente armado Goliat, que había aterrorizado a todo el ejército de Israel. ¿Cuál fue su secreto? “… más yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos…Jehová te entregará hoy en mi mano…” (1 Sam. 17:45-46). David confió en el Señor, no en él mismo. Incluso, aunque David no fuera un experto en la honda, Dios lo hubiera ayudado a dar en el blanco. Pablo llegó a tal comprensión como para mencionar que Dios le dijo que en su debilidad se perfeccionaba su fuerza. Pablo declara, “… cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Cor. 12:10). Tal declaración refuta la total racionalización del test de la personalidad, temperamento, identificación, amor a sí mismo y acrecentamiento de la estima de sí mismo.
La Biblia está llena de ejemplos de hombres y mujeres que fueron odiados, abusados y echados por sus propias familias—hombres y mujeres que estaban solitarios, sin amigos, sin talentos o habilidades, aunque triunfaron sobre grandes adversidades por su confianza en Dios. Estos héroes y heroínas de la fe demuestran la mentira humanista y del enfoque anti-bíblico en sí mismo, que está detrás de todos los novedosos psicólogos de sanidad interior. Moisés no es más que un ejemplo entre muchos.
Cuando Dios llamó a Moisés para ir a Egipto a libertar Su gente, Moisés se disculpó diciendo que era incapaz de tal misión y le pidió a Dios que eligiese a otro (Ex. 3:11, 4:10-13). ¿Suministró Dios algún test de la personalidad para saber si Moisés encajaba bien? ¿Trató con Moisés sobre su pobre concepto de sí mismo, o la gigantesca estima de sí mismo?¿Recibió Moisés alguna prescripción de sanidad interior para librarlo de aquellas memorias enterradas al haber sido abandonado por sus padres y criado en un hogar foraneo y el resultado por faltarle la identidad de sí mismo? ¿Le dió a él algún curso de superación de sí mismo, confianza en sí mismo o de como tener una vida exitosa? Por el contrario, Dios hizo esta promesa: “¡Yo estaré contigo!”
El bien intesionado “consejo” de aquellos que intentan ayudar cristianos, a entenderse a ellos mismos, al enfocar en sí mismos; en realidad le roban al aconsejado de la divina presencia y poder que Moisés conoció. El caso no es la fuerza y la debilidad humana. Lo que importa, es si se manifiesta o no el poder del Espíritu Santo de Dios en la vida de uno. Muchos, si no es la mayoría de los caracteres bíblicos tanto como los más recientes héroes de la fe, desde los primeros mártires a los grandes pioneros misioneros del siglo diecinueve, probablemente fallarían si hoy les tomasen un test de perfíl de la personalidad.
En realidad, Dios no eligió a Moisés por que estaba altamente capacitado. Él fue elegido porque era el hombre más manso sobre la faz de la tierra (Num. 12:3). ¿Por qué Dios elegiría a una persona tal para enfrentar el más poderoso emperador del día, en su césped, en su palacio, para libertar a Israel de su puño? ¡Él hizo eso para enseñar a los israelitas a confiar el Él en vez del hombre para su liberación!
Nunca hubo ninguna indicación que José, David, Daniel o algún otro héroe de la fe necesitó de las terapias las cuales son consideradas tan vitales y efectivas hoy en día. Pasó que cuando Job vislumbró a Dios, dijo, “…me aborrezco [odio] y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6) y fue restaurado por el Señor. Pasó que cuando Isaías tuvo una visión de Dios y exclamó, “¡Ay de mí! que soy muerto” (Isa. 6:1-8) entonces, Dios pudo usarlo. Nosotros tenemos que analizarnos a nosotros mismos y buscar al Señor.
¡Sed por Dios! ¡Conózcalo al Él! El fruto del Espíritu no viene como resultado de entendernos a nosotros mismos a través del uso de análisis humanísticos o técnicas (aunque sean vestidos en lenguaje bíblico), sino a través de la manifestación del poder del Espíritu Santo en nuestra debilidad. ¡Sea suficientemente débil para que Él lo pueda usar!
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