LA MUERTE DEL PAPA

Por Dave Hunt
Mayo, 2005


El reciente desborde mundial de pena y dolor a consecuencia del fallecimiento del Papa Juan Pablo II ha sido algo inaudito, algo sin precedentes.  La gente que expresó sus sentimientos han sido de todas las esferas sociales, desde el más humilde hasta el más poderoso.  Los líderes mundiales, políticos y religiosos dieron sus condolencias, incluyendo el presidente de Francia Jacques Chirac y el Primer Ministro Británico Tony Blair.  El gobernador de California Arnold Schwarzenegger dijo que el Papa había sido como “un faro de virtud, de fuerza y de bondad”.  El ex-presidente Clinton llamó al Papa “un hombre de Dios”, mientras que el ex-presidente Bush dijo que  “la adherencia (del Papa) a la libertad…dio a la gente un sentimiento de seguridad”.

El presidente Putin de Rusia elogió “la herencia, el legado espiritual y político” de Juan Pablo II.  El presidente Bush dijo que el Papa había sido “uno de los más grandes líderes morales de la historia”.  Billy Graham  lo llamó como “el líder moral y espiritual más grande en los últimos 100 años”.   Y aún así el Papa se refirió a Arafat, uno de los peores terroristas y asesinos de multitudes en éstos últimos tiempos, como “Su Excelencia” y nunca lo reprendió por la matanza de miles de personas inocentes alrededor del mundo.  Ni tampoco “el liderato moral” del Papa se reflejó en la vida de sus seguidores y admiradores.  El periódico The Houston Chronicle (La Crónica de Houston) notó que “los italianos, que estuvieron haciendo cola por horas para despedirse de su santo padre, han utilizado medios de contracepción para no tener hijos y han descendido al nivel más bajo de nacimientos en todo el mundo”.   Durante la visita del Papa a California en Septiembre de 1987, el famoso letrero que está encima de una colina fue modificado para que se leyera “Holy (santo) wood (bosque)” en vez de “Hollywood”.  Por supuesto que Hollywood siempre ha continuado y nunca se ha detenido en su vida inmoral y indudablemente no tiene nada de santo.

En Junio de 2004, George W. Bush viajó al Vaticano para hacer recordar a Juan Pablo II que los valores morales de ambos eran los mismos y también para ganar el apoyo y los votos de los 65 millones de católicos que viven en los Estados Unidos.  El presidente de Corea del Sur, Roh Moo Jun, llamó al Papa “un apóstol de paz”.  El primer ministro de Nueva Zelandia, Helen Clark, ordenó que las banderas flamearan a media asta en honor de “uno de los verdaderos líderes que tuvieron más influencia en el siglo veinte”.

Tal halago universal produce serias preguntas acerca el hombre que se denomina como “el Vicario de Cristo”.  Después de todo, Cristo fue y todavía es “despreciado y rechazado” (Isaías 53:3)  Él les dijo a los discípulos  que si se mantuvieran fieles a Él, ellos recibirían el mismo tratamiento de parte del mundo: “Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes, me aborreció a mí.  Si fueran del mundo, el mundo los querría como los suyos.  Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo.  Por eso el mundo los aborrece.  Recuerden lo que les dije:’Ningún siervo es más que su amo’.  Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán”. (Juan 15:18-20)

Juan Pablo II superó a todos los políticos de hoy en día al congraciarse con todos los diversos grupos existentes.  Durante su visita a la ciudad de Los Ángeles en 1987 le dijo al Rabino Emeritus Harvey Fields del Templo de Wilshire Boulevard y también al difunto Rabino Alfred Wolf, que todos servimos al “mismo Dios...no importa cuál sea la religión”  Pero en América Latina, en Febrero de 1996, advirtió a los católicos en contra del Protestantismo e insistió a aquellos que habían dejado la iglesia a que regresaran.  ¡En el nombre de “ecumenismo” él declaró que la unidad de religiones no va a ser completa hasta que todas se sujeten a Roma!

En el año 2000, el Papa hizo una visita al Presidente de Israel y a la Pared de los Lamentos donde él pronunció una oración y aseguró a los israelitas que “la iglesia católica...está profundamente triste por el odio, la persecución y manifestaciones de anti semitismo...por cristianos...”  Pero el sólo se disculpó por lo que los “cristianos” en general habían hecho y nunca admitió la verdad: Que fue la Iglesia Católica y sus Papas que obligaron a los católicos a perseguir a los judíos.

El sobreviviente del Holocausto, Elie Wiesel declaró en CNN que Juan Pablo II “tendrá un lugar muy importante en la historia del Judaísmo...”  El Primer Ministro de Israel, Ariel Sharon (y líderes judíos en diferentes partes del mundo) declararon que el Papa había sido “un hombre de paz y amigo de Israel...”  Hasta el Editor de la revista “U.S. News and World Report” (Reporte de las Noticias de los Estados Unidos y del Mundo) Mortimer B. Zuckerman, que es por lo general muy perspicaz, halagó al Papa por haber “reconocido al Estado de Israel”  pasando por alto la realidad que Juan Pablo había sido Papa por 16 años antes que hiciera tal reconocimiento en 1994, 46 años después del renacimiento de Israel como nación y poco después de haberle dado al OPL (Organización Palestina de Liberación) una oficina permanente en el Vaticano.

Los líderes musulmanes también alabaron al Papa.  El líder musulmán de la Universidad de Georgetown, Imam Yahya Hendi, dijo que el Islam (que clama por la aniquilación de Israel) había perdido un gran amigo.  Consistentemente (como en su declaración papal del año 2000) Juan Pablo rechazó la soberanía de Israel sobre Jerusalén.  El recibió a Arafat, el enemigo más acérrimo de Israel, más de 10 veces (en el Vaticano y en el palacio papal de Castel Gandolfo) y también lo visitó a Arafat en su palacio en Ramallah y estuvo de acuerdo con Arafat y el OPL en contra de Israel.

Por supuesto que el alabar a un difunto y pasar por alto sus faltas es algo normal en los funerales, pero aún los líderes evangélicos se unieron en el coro de “alabemos todos al Papa”.  Algunos que se atrevieron a decir la verdad fueron condenados por el resto.  Uno de los locutores cristianos de un programa radial llamado Marty Pinto, fue despedido por haber contestado a la pregunta de una persona que había llamado por teléfono a la emisora radial preguntando si el Papa había ido al cielo ó no.  Esta estación de radio se llama Word Radio Station,  en Pittsburg y está afiliada a Salem Broadcasting (una cadena cristiana radial).  Y aún así, la verdad es que el Papa mismo no sabía  si él iba al cielo o no, y no podía dar ninguna seguridad a otros. ¡Una realidad sorprendente del líder de la Iglesia más grande del mundo que afirma ser el Vicario de Cristo en la tierra!

El cardenal de Nueva York, John Cardinal O’Connor declaró: “La enseñanza de la iglesia es que yo no sé...cuál va a ser mi futuro eterno.  Yo puedo esperar, rezar, tratar de hacer lo mejor que puedo, pero aún así, no lo sé.  El Papa Juan Pablo II no sabe si él va al cielo, ni tampoco lo sabe la Madre Teresa de Calcuta...”  El Cardenal John Krol, el líder espiritual de más de un millón de católicos en Filadelfia, admitió que su mayor preocupación era “¿cómo llegar al cielo?”.  El Cardenal Ratzinger (ahora Papa Benedicto XVI) que era el líder de la congregación llamada La Doctrina de la Fe (la santa oficina de la Inquisición) y sucesor a Juan Pablo II, expresa la misma incertidumbre acerca de su salvación.  Así como el Papa, la Iglesia Católica que él ha dirigido rechaza la promesa de Cristo de “vida eterna” (Juan 3:16) a todos aquellos que creen en Él, a todos aquellos que han “pasado de la muerte a la vida” (Juan 5:24) y “nunca morirán” (Juan 10:28)  Lo que el sacerdocio de la Iglesia Católica ofrece es: interminables misas, (miles serán dichas por el difunto Papa) oraciones a María y a sus santos favoritos, el promover peregrinajes a varios santuarios o “lugares sagrados” y el extender otras maneras de obtener las mismas indulgencias para acortar el sufrimiento en el purgatorio que perturbó y trastornó a Martín Lutero y provocó la Reforma Protestante.

En un libro que ha sido elogiado por 250 líderes evangélicos, el Papa escribió: “El Bautismo y la Eucaristía...crea en el hombre la semilla de la vida eterna” rechazando la suficiencia del sacrificio de Cristo y Su exclamación triunfante: “Consumado es” (Juan 19:30)  Los documentos del concilio Vaticano II comienza diciendo: “Es la liturgia a través de la cual, especialmente en el sacrificio divino de la Eucaristía, ‘es donde el trabajo de nuestra redención todavía esta siendo realizado’”.  Roma condena cualquier persona que se atreve a confesar la seguridad de salvación final que la Biblia promete repetidamente. (1 Juan 5:13)  El famoso “tele evangelista” católico, Arzobispo Fulton J. Sheen ( a quien Juan Pablo llamó un “hijo fiel de la iglesia” y a quien Billy Graham alabó llamándolo “el más grande comunicador” del siglo pasado) esperaba que “La Virgen” le diera la bienvenida al cielo porque él hizo más de 40 peregrinajes a los santuarios de Lourdes y de Fátima.  El Papa Juan Pablo II era también dedicado totalmente a María, especialmente a “Nuestra Señora de Fátima” en cuya aparición manifestó que “todas las religiones son lo mismos...muchas almas se condenan porque no tienen quien le haga sacrificio por ellas”, una negación clara de la suficiencia del sacrificio de Cristo por nuestros pecados.  La carta apostólica del Papa de Octubre 16, 2002 termina con las siguientes palabras:  “Yo encomiendo ésta Carta Apostólica a las manos amorosas dela Virgen María, postrándome en espíritu ante su imagen en el espléndido santuario construido para ella por el Bendito Bartolo Longo, el apóstol del Rosario.  Yo con todo gusto hago mías las conmovedoras palabras con las que él concluyó su conocida súplica a la Reina del Rosario Santo: ‘O bendito Rosario de María, dulce cadena que nos une a todos nosotros hacia Dios...Torre de Salvación contra los asaltos del infierno, puerto de seguridad en nuestro naufragio universal, nosotros nunca te abandonaremos.  Tú serás nuestro consuelo en la hora de la muerte; tuyo será nuestro beso final cuando la vida ya se esté apagando.  Y la última palabra de nuestros labios será tu dulce nombre, O Reina del Rosario de Pompeya, O queridísima madre, O refugio de pecadores, O soberana consoladora de los afligidos...”

Cuando fue llevado de emergencia al hospital después de haber recibido dos balas en un atentado de asesinato en Mayo 13, 1981, el Papa se quejaba en su idioma polaco “Madonna, Madonna...”.  El muy a menudo repetía éstas palabras: “Victoria...será...a través de María”  él le dio todo el crédito a “Nuestra Señora de Fátima” por haberle salvado la vida en ésa ocasión y por otro atentado que ocurrió en 1982 cuando un sacerdote español lo atacó con una bayoneta, mientras estaba visitando Fátima en Portugal para agradecerle a María por haberlo rescatado de la muerte.  Pero su favorita María era la “Virgen Negra” de Jasna Gora en Polonia, donde Billy Graham mismo dio la bienvenida a peregrinos después de haber predicado en la Catedral del Cardenal Wojtyla al mismo tiempo que Wojtyla era ordenado Papa en Roma como Juan Pablo II.  En una adición a su  Último Testamento y Testimonio escrito en Marzo 6, 1979, Juan Pablo II encomendaba “el momento decisivo (de la muerte) a la Madre de Cristo y de Su Iglesia y de mi esperanza...en vida y en muerte, totus tuus a través de la Inmaculada”  Bordado entre sus vestiduras estaba la frase, “Totus Tuus Sum Maria” (María, yo soy todo tuyo).

El rosario, que él urgió a los católicos a rezar continuamente como un conducto para la paz mundial, ofrece un evangelio falso de salvación a través de María.  Una “aparición’ en Fátima alegando ser de “Nuestra Señora del Rosario” manifestó que la gente debe “rezar el rosario todos los días.. Rezar bastante y hacer sacrificios por pecadores (el sacrificio de Cristo no fue suficiente)...sólo yo puedo ayudarte...Al fin de todo, mi corazón inmaculado triunfará”  La oración al rosario concluye con éstas palabras: ¡Salve, Santa Reina, Madre de la Misericordia, nuestra vida, nuestra dulzura y nuestra esperanza!  Ante ti nosotros clamamos, pobres nosotros desterrados hijos de Eva; hacia ti enviamos nuestros suspiros con tristeza y sollozando en éste valle de lágrimas.  Dirige entonces, nuestra grandiosa defensora, tus ojos de misericordia hacia nosotros y después de nuestro exilio, muéstranos el bendito fruto de tu vientre, Jesús.  O piadosa, O amorosa, O dulce Virgen María.

Está perfectamente claro que María no permaneció virgen después del nacimiento de Jesús, “su primogénito” (Mateo 1:25) sino que tuvo hijos e hijas con su esposo José (Mateo 12:46, 47; 13:55,56; Marcos 3:31; Lucas 8:19, 20; Juan 2:12; Hechos 1:14) y no fue ella un conducto especial de bendición de Jesús a otros (Mateo 12:40-50; Marcos 3:33-35; Lucas 8:19-21; 11:27,28)

¡No existe ningún documento bíblico de ninguna persona que alguna vez haya orado a María ó que ella haya intercedido con Jesús  por la salvación de alguien!

Entre los documentos católicos romanos encontramos las populares “15 promesas a María” y leemos en ellas: “El alma que está dedicada a mí por el rezo del rosario, no perecerá...Yo sacaré del purgatorio a aquellos que han sido devotos al rosario.  Aquellos que han sido fieles en recitar el rosario...al momento de su muerte...participarán en los méritos de los Santos en el Paraíso”. ¡ Trágicamente millones de católicos romanos que habiendo confiado sólo en Cristo por su salvación, han sido alejados de la fe para confiar en María y en el rosario, como lo hizo el Papa Juan Pablo II!  Ellos no recibirán salvación de Cristo mientras que ellos confíen en María ó en cualquier otro “santo”.

En la “Oración del Santo Padre para el Año Mariano” Juan Pablo II pidió a María que hiciese lo que sólo Dios puede hacer: confortar, guiar, fortalecer y proteger “a toda la humanidad...”  su oración terminó de ésta manera:  “Apóyanos O Virgen María en nuestro viaje de fe y obtiene para nosotros la gracia de salvación eterna” ¡Fe en el único Salvador, Cristo Jesús, obviamente está omitido y negado en tal oración!  Juan Pablo II se refirió muy a menudo a “la salvación de las almas a través de María Inmaculada.  Insistiendo que todos los cristianos deben aceptar a María como su madre espiritual, el Papa declaró que las palabras de Cristo a Juan en la cruz  “He aquí tu madre” (Juan 19:27) reveló o vindicó el significado verdadero de adoración a María.

Sosteniendo que “María es el camino que lleva a Cristo” el Papa urge a todos los cristianos “a darle un lugar, a acomodar a María en sus vidas diarias, reconociendo su papel providencial en el camino hacia la salvación”.   El siempre llevó el escapulario (una práctica que se originó a consecuencia de la “aparición” de “Nuestra señora del Monte Carmel” a “San Simón” en 1251 D.C. y fue confirmado por Papas posteriores como el Papa Juan XXII en 1322) confiando en la promesa escrita  en tal amuleto que dice así; “Cualquier persona que lleve éste escapulario no sufrirá el fuego eterno”.  ¡Es una lógica irrefutable que cualquier persona que por simple fe ha confiado en Cristo por su salvación que Él provee, consideraría esto no solamente innecesario sino una abominación, una blasfemia, el creer que llevar un pedazo de tela en su persona lo pueda salvar del castigo eterno!

Analizando todas estas realidades, ¡el halago puesto en la persona del Papa después de su fallecimiento por líderes evangélicos es totalmente incomprensible! Increíblemente Billy Graham alaba al Papa por su “poderosa fe católica”.  Numerosos otros líderes evangélicos están uniéndose a Colson, Packer, Billy Graham y a otros en aceptar como hermanos en la fe a los católicos romanos que adoptan éste falso evangelio.  Mark Oestreicher, presidente de una organización llamada “La Juventud Especialista” ha llamado la muerte del Papa “un evento crucial en la historia donde tenemos la oportunidad de aceptarlos (a los católicos) como hermanos e hijos de Dios.  ¡Esa declaración es como el saber que hay un puente destruido y no avisar a los motoristas del peligro inminente y aún más, es como saludarlos mientras van rumbo  a su muerte!

Richard N. Ostiling, corresponsal de la revista TIME por mucho tiempo, ha llamado a Juan Pablo II “probablemente el Papa más popular entre los Protestantes Evangélicos en América...” Dan Betzer, el pastor de Las asambleas de Dios en Fort Myers, Florida,  entusiásticamente declara: “Yo he sido por mucho tiempo admirador del Papa.  En vida dedicada a la oración es un ejemplo para todos nosotros.  El ha vivido una vida piadosa...Su muerte dejará un gran vacío en el Reino de Dios”.  Pat Robertson dijo que “el más amado líder religioso de nuestra época ha partido de éste mundo hacia su tan merecedora recompensa eterna”

Al igual que Billy Graham, Richard Land, el presidente de la Asociación de la Iglesia Bautista del Sur en la Comisión de Ética y Libertad Religiosa, pone énfasis que cualquier desacuerdo que pueda existir entre los protestantes y Juan Pablo II es irrelevante a la base fundamental de la fe cristiana.  Land elogió que el Papa haya conducido una “acérrima defensa de la fe cristiana tradicional...”  Y aún así Juan Pablo II en más de una ocasión reunió para hacer oraciones  a brujos, espiritistas, hindúes, budistas, musulmanes y otros líderes de otras religiones y cultos, declarando que todos estamos “orando al mismo Dios” y atribuyeron estas oraciones como un vehículo que genera “profundas energías espirituales que producirán un nuevo clima para la paz mundial”

No queremos atrevernos a tomar a la ligera el destino eterno de las almas.  Pedro, a quien Roma falsamente llama el primer Papa, declara que “De hecho en ningún otro nombre (solo Cristo) hay salvación, por que no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos” (Hechos 4:12) ¡No es María, ni Buda, ni nadie más, sino sólo Cristo!  Pero Juan Pablo II dependía, confiaba y se encomendaba a María para su salvación y protección y enseñó a sus seguidores a hacer lo mismo.  Nosotros sentimos una profunda compasión y tristeza por él y por todos los que han adoptado esta creencia que consideramos un error garrafal.

Es demasiado tarde para orar por el alma del difunto Papa, pero tenemos una obligación con nuestro Señor y con toda la humanidad todavía con vida, de proclamar, de llevar y de compartir las Buenas Noticias, El Evangelio “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.  Dios no envió a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de Él.  El que cree en Él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios” (Juan 3:16, 17, 18)  

Título en inglés: “Death of a Pope”
© Periódico Editado en mayo 2005 por Dave Hunt
Publicación: “The Berean Call”
P.O. Box 7019, Bend, Oregon 97708-7019, Estados Unidos
“[Los Bereanos]…escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” Hechos 17:11

Traducción: José Victor Delgado
© Permiso de traducción por el Departamento Editorial TBC, Abril 2003.
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A menos que se indique de otra manera, las citas de las Escrituras en esta circular se han tomado de la Biblia Reina Valera, revisión de 1960.

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